Lo que hago con mi TIEMPO LIBRE

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Querida Ana, lo siento mucho, sé que no te he escrito en varios meses, pero te aseguro que este tiempo me ha servido de mucho, me han pasado cosas buenas y malas, pero todas interesantes y hasta estoy a puertas de viajar al otro lado del mundo. Pronto te contaré más.

Así es querida Ana, el tiempo siempre nos va a dejar algo, ese mismo tiempo al que le decimos tirano, que nos genera una tensión, que parece que nos persigue o nosotros lo perseguimos a él, siempre nos dará las mejores lecciones. De eso quería contarte hoy, de una gran lección aprendida gracias al tiempo, en este caso, mi tiempo libre.

Hace un par de años la vida me puso frente a una situación complicada, una con la que miles de personas suelen convivir todos los días, pero que en mi caso nunca me había generado tanta tensión e inseguridad: el desempleo. Trabajaba en una agencia en la que luego de 7 meses decidieron no renovar mi contrato y contármelo 2 días antes de mi último día. Sin preverlo me encontré en la necesidad de conseguir un nuevo espacio laboral rápidamente, ya que tenía deudas, proyectos y, sobre todo, deseos de seguir ganándome el sustento con mi trabajo.

Los primeros días del desempleo son los menos malos. Estás aún en un estado de negación, en donde disfrutas las horas extras de sueño, donde te sientes en unas vacaciones falsas, pero a fin de cuentas vacaciones, vuelves a ver a gente que no veías, ir a lugares por los que no pasabas hace mucho tiempo y experimentar la ciudad a horas en las que tu trabajo te lo impedía. Es una situación agradable donde el recuerdo de que no estás produciendo se reduce a su mínima expresión.

Pero luego ese recuerdo se hace más notorio, como el sonido de una alarma que decidiste no escuchar, pero que poco a poco se hace más patente y solo te queda hacerle caso porque te está diciendo algo importante: el tiempo está pasando y esta vez en contra. Así me encontré yo luego de casi 2 meses de no conseguir un nuevo lugar donde hacer lo que más me gusta, publicidad. Entonces caí en la peor etapa del desempleo, la desesperación.

Empecé a darme cuenta de cosas que estaban ahí, mejor dicho, que no estaban. El dinero de mi cuenta bancaria se hacía cada vez más pequeño, no tenía dinero para pagar las cuotas de tarjetas, deudas y créditos que tenía pendiente. Aún vivía en casa de mis papás, pero aunque nunca me presionaron me sentía encerrado, salir era cada vez más difícil, ya que cuando sales, gastas. No tenía dinero.

Tampoco tenía entrevistas que disminuyeran la tensión. No había recibido respuestas de los correos, inbox y whatsapps que había enviado, los que al inicio se centraron en contactos muy cercanos, luego solo cercanos y finalmente me conformaba con tener el correo de alguien en publicidad. Y así enviaba mi carpeta creativa y CV cual spam, cual mensaje que aparece en tu bandeja pero que no deseas abrir porque no te aporta nada nuevo, así sentía que era recibido mi CV por todos lados. No tenía entrevistas.

Empecé a cuestionar todo, si la publicidad era lo mío, si el desempleo es un sabor reservado para quienes no han elegido correctamente el camino profesional. No me imaginaba a mis héroes publicitarios pasar por la misma tensión por la que yo pasaba. Me sentía disminuido, me auto menospreciaba, empecé a culparme de mi situación, ya que en la vida uno hace su propio camino y no puede ir culpando a las personas, a la vida, a la suerte, al contexto, por todo lo malo que nos pasa, así que concluí que debía ser yo el problema. No tenía confianza en mí mismo.

Finalmente no sabía qué hacer. Quería estar encerrado, esperaba que las cosas se solucionaran de alguna manera pero no sabía cuál. Estaba buscando trabajos en donde mi licenciatura me permitiera ingresar. Cualquier trabajo mínimamente cercano a lo que había hecho durante toda, aunque corta, vida publicitaria y es así que casi acepto uno en una empresa donde me pagarían mucho más de lo que ganaba en la agencia que me dejó ir, pero que me alejaría del mundo publicitario que tanto me gusta. No tenía las cosas claras.

Hasta que entendí la lección.

En la vida todos tenemos prioridades, nos concentramos en un aspecto, en un tema, en una experiencia que más nos importe en ese momento de nuestra vida. Definir esa prioridad lo determinamos solo nosotros, no es una decisión fácil, no es un camino claro, es más, muchas veces tenemos la inseguridad y nos crece la pregunta en la cabeza…¿qué estoy haciendo con mi vida?…pero una vez formulada esa prioridad corresponde seguir ese camino, a ver qué pasa. En uno de los peores momentos de mi vida decidí darle fin a mi angustia y la reemplacé con un propósito. Dejé de hacer de mis preocupaciones mi prioridad y dejé de concentrarme en lo que NO tenía, sino en lo que SÍ tenía en esos días tan tensos. En aquella vez lo que más tenía era tiempo libre. No tener trabajo te da mucho tiempo libre.

Es así que emprendí un proyecto: potenciar, capitalizar, aprovechar y celebrar lo que sí tenía, mi tiempo libre. Este proyecto consistía en algo que ya tenía en mente algunos meses atrás pero que nunca concreté por excusas y más excusas que no vienen al caso porque ya no existen. Creé una página de Facebook con el fin de subir contenido que me pareciera gracioso y pueda compartir con otras personas a las que también les pareciera divertido. Ese era y es el objetivo del proyecto al que llamé TIEMPO LIBRE, eligiendo ese nombre para recordar siempre el momento en que cambié mis prioridades y me concentré en lo positivo que te da la vida, que siempre lo hay.

Este espacio se convirtió de pronto en una prioridad en mi vida. Siempre estoy atento a publicar cosas que me parezcan divertidas, interesantes, coyunturales, pero desde mi punto de vista y con el tono con el que suelo responder a la vida, el buen humor. Querida Ana, te cuento que este pequeño espacio hoy ya no es tan pequeño, hasta la fecha (junio 2018) ha alcanzado los 100 mil seguidores. Quizá no es mucho en estos tiempos de redes sociales y likes entregados a veces sin convicción. Pero para mí es emocionante ver cómo un simple cambio de actitud te puede cambiar la vida. Decidí usar mi tiempo de manera más productiva, hacer reír a los demás. (Y hasta ha salido en TV, en páginas de diarios y otros fanpages).

Hoy, gracias a Dios y mis prioridades, tengo 3 trabajos: en una nueva agencia, las clases que dicto en la PUCP como JP y la fotografía que de vez en cuando me da dinero, pero siempre felicidad, pero entre las cosas más valiosas que tengo se encuentra mi lección de vida. En todo lo que nos sucede, siempre hay un camino para encontrar lo bueno, lo positivo, lo que aporte, lo que te haga sentir bien. Aquella vez encontré en el desempleo el camino para un bonito proyecto al que quiero mucho, TIEMPO LIBRE me ha dado no solo seguidores, sino también experiencias, nuevos aprendizajes y emociones especiales, me han escrito personas agradecidas por los posts, porque que les alegran el día, me han coqueteado a veces por inbox, y hasta una vez me escribió alguien diciéndome que su mamá acababa de fallecer, pero que cuando veía una nueva publicación mía su ánimo mejoraba. Eso no tiene precio.

Querida Ana, espero que esta nueva carta compense mis meses de ausencia. Quería compartir contigo esta noticia, así también seguiré compartiendo pensamientos, bromas y buena onda con quienes le den like al fanpage, siempre con la mente enfocada en mi prioridad: ser feliz.

Nos vemos pronto.

Pd. Si te da curiosidad ver el fanpage, dale clic a este link y sígueme:

https://www.facebook.com/TiempoLibrePeruano/

Un comentario en “Lo que hago con mi TIEMPO LIBRE

  1. Cuantas cosas nos pasan en la vida, algunas nos golpean tanto que nos dejan sin aliento otras, nos impulsan a levantarnos y continuar hasta alcanzar nuestras metas. Esas lecciones de vida son las que nos fortalecen.
    Nunca nos contaste lo que pasabas pero como mamá lo intuia, espero que no haya una próxima vez, si lo hay, cuenta con tu familia que siempre estará a tu lado.
    Pos data: ESCRIBE UN LIBRO Y PRONTO

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