Los millennials

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Querida Ana, hace mucho tiempo que no te escribía, supongo que inventarte excusas es usar palabras en vano, mejor las uso para enseñarte el nuevo cuento que se me ocurrió. Espero sea de tu agrado.

Siempre entro a su habitación con algo de expectación, ahora con qué me vendrá a salir, pienso, con qué anécdota, historia, chiste o melancolía, es una ruleta, más bien una montaña rusa, con subidas y bajadas emocionales, tan comunes en personas de su edad. Podríamos decir que entrar a su habitación es una Tinka, como la lotería de aquellos años en los que era joven, según dice él, nunca sabes lo que puede pasar.

Me sé su reacción de memoria al verme. Primero se sorprende de que alguien interrumpa su privacidad, luego su rostro queda extasiado al ver de quién se trata. Sonríe, como lo dejan sus fuerzas, usa cada músculo de su cuerpo para demostrar su alegría, sube las manos, mueve los pies. Nietecita, nietecita, mi nietecita está aquí dice con una voz grave al inicio de cada palabra y suave al final.

Siguiente paso, un abrazo débil, un beso en la mejilla lento, como si quisiera que nunca se acabe, un beso que dice mucho, que pesa, como si tratase de transmitir en él todos los que ha dado en su vida. El beso más sincero que me han dado, por cierto. Siguiente paso, arreglar un poco su cuarto mientras muy atenta escucho la historia de hoy.

¿Ya te conté de aquella vez en que me enamoré de una doctora?…pues no, todavía no…bueno pues, me pasó, te voy a ser sincero, no recuerdo su nombre, lo debo tener anotado en alguna foto subida en algún lado, en algún lado debe estar publicada nuestra foto, ya te la enseñaré… ¿flechazo a primera vista?…no, eso no existe pues, esas niñerías no las creí nunca, bueno un poquito sí, pero no fue de golpe, poco a poco fuimos saliendo y la verdad a mí me gustaba casi todo lo que iba conociendo de ella…¿fueron novios?…no, solo salíamos, te voy a explicar, en esa época salir con alguien era un punto medio, un punto entre ser pareja y ser amigos…¿así? A ver explícame…salir con alguien significaba que podían besarse, pero no celarse, podías dejarla en su casa luego de una cita, pero no entrar para conocer a su familia ¿entiendes?…ay, eso hasta ahora pasa, solo que lo llamamos de otra manera…bueno, salimos unos meses y lo curioso es que estábamos en otra ¿ya te expliqué qué significa estar en otra?…sí, eso sí, eran distintos…sí, muy distintos, en gustos, en plata, era de plata la chica, en prioridades, en todo…y por eso se terminó, supongo…eso era lo bonito, no sé qué hacíamos bien, pero todo encajaba, fluía, así le decíamos, todo fluía…¿y por qué no se casaron?…uno no elige de quién se enamora, pero puede elegir qué hacer al respecto y no hicimos mucho, así de simple, nos quedamos a medias, tontos ¿no?, ¿me pregunto qué habría sido si…ya ya, no empiece a ponerse triste, ¿te prendo la tele?…me pregunto, qué será de la doctora, tampoco es que me muriera por casarme ah, en esa época la moda era viajar, ser independiente, disfrutar la juventud, sobre todo eso, disfrutar tu juventud plenamente, millennials nos decían, pensábamos más en cuál sería nuestro próximo viaje, nuestra próxima aventura, a pensar en hijos, matrimonio, hipotecas y ahorros ¿ahorros? no era nuestra palabra favorita, mis amigas no soñaban con casarse, o un marido, qué divertida esa palabra, mi mamá decía “mi marido” refiriéndose a mi papá cuando hablaba con gente extraña, muy rara esa palabra, pero así era en aquella época, carros, casa, no nos gustaba sentirnos amarrados a algo durante tantos años, y éramos felices, recolectando cosas que no son cosas y siempr…bueno, está listo tu cuarto, regreso mañana ¿si? Te prendo la tele, cualquier cosa presionas el botón y alguien va a venir rápido, ya sabes…ya, mi amor ¿cuándo vas a venir?…mmm, mañana descanso, vengo el lunes ¿está bien?, te portas bien, ¿lo prometes?…sí, lo prometo, lo prometo, dame un beso antes de irte…está bien.

Último paso, salir de su cuarto despacio y cerrar la puerta. La historia de la doctora ya la había oído antes, esta vez no recordó el nombre de la chica. Uno de estos días le preguntaré qué pasó realmente con ella, y de paso le preguntaré por qué nunca se casó ni tuvo hijos.

Pero eso será el lunes, cuando vuelva a estar de turno.