
Querida Ana, hoy me dieron ganas de escribir otro cuento corto, espero no te asuste.
Y finalmente un día, el planeta entero fue consciente de que el daño era irreversible. La naturaleza les había dado todos los avisos y señales de advertencia posibles, pero todas fueron ignoradas.
Los gobiernos cesaron en ocultar a la opinión pública la magnitud del daño al medio ambiente, pues bastaba con levantar la mirada y ver el cielo enrojecer cada vez más o respirar un aire cada día más denso y dañino. Los líderes pueden mentir, pero los pulmones siempre dicen la verdad.
El último esfuerzo consistió en invertir tiempo, dinero y todo recurso posible en elaborar la tecnología necesaria para viajar a planetas cercanos que pudieran ser habitados. El sueño de un posible éxodo avivó la esperanza, pero no duró mucho. Se enviaron sondas, satélites, naves exploradoras y ninguna misión tuvo éxito. Sin que se pudiera hacer algo al respecto, empezó el agonizante proceso en el que la vida en todo rincón del planeta desaparecería.
Primero los mares contaminados fueron trampas mortales para cualquier especie. Los gases tóxicos acumulados en el ambiente elevaron la temperatura del planeta y los polos se descongelaron y, como estaba previsto, el nivel de los océanos se elevó inundando los continentes y desapareciendo miles de ciudades a una velocidad incontenible.
Los ríos que no se secaron terminaron desbordándose a tal nivel que desaparecieron ciudades enteras. Las lluvias ácidas afectaron los pocos bosques que quedaban e hicieron infértil la tierra. Los animales empezaron a enfermarse imposibilitando el consumo de su carne. El hambre y la escasez de agua potable llevaron a las sociedades a la desesperación y al auto exterminio, el instinto de supervivencia los obligó a asesinarse unos a otros procurándose unos días más de vida.
Finalmente el último ser inteligente sobre la faz del planeta murió. De tener algún último pensamiento de arrepentimiento no habría tenido a quién comunicárselo. Con el tiempo, la presión, los gases, las tormentas eléctricas, las erupciones volcánicas y la erosión desaparecieron todo rastro de vida inteligente o cultura.
El planeta se convirtió en un desierto inerte.
Millones de años después, en un planeta cercano llamado Tierra, un niño abre una página web y empieza a estudiar su sistema solar. Lee muy concentrado: “Según las recientes exploraciones, se cree que el planeta Marte alguna vez pudo albergar vida”.