
Querida Ana,
Ayer 20 de noviembre se realizó una vez más el conocido Miss Universo, un tradicional evento (inició en los años 50s) donde se elige a la mujer más bella del mundo de entre decenas de mujeres preciosas (así, de revista, flacas que no necesitan filtro de instagram ni rétrica para que te den ganas de presentárselas a tu mamá).
Ellas pasan por un riguroso proceso que incluye desfilar en traje de baño y vestidos carísimos (según me cuentan mis amigas) y típicos de su país, les hacen preguntas, muestran su personalidad, etc. Todas ellas desprenden frente a la tele y el internet elegancia, garbo, clase y belleza. Se elige a la ganadora y ¡Chan! Tenemos nueva reina de durante un año. (Me pregunto dónde queda la ganadora del año pasado, ¿Solamente ya no es la reina o ya no es la más bella? En fin).
No estoy en contra del concurso. Luego de tanto tiempo forma parte indiscutible del imaginario colectivo occidental, (es un evento cultural, entendiendo por cultura lo que la sociología y antropología entienden: manifestaciones del ser humano que incluye un conjunto de códigos, comportamientos y modos aprendidos socialmente).
Pero no creo que definir “mujer bella” deba estar en manos de un grupo de jurados tratándose de un concepto tan amplio y a la vez tan específico a cada país, sociedad, barrio, cuadra e incluso persona. Basta con leer un poco lo que muchas mujeres opinaban luego del resultado final del domingo, unas estaban de acuerdo con el veredicto final, otras decían que la concursante colombiana era mucho más guapa. Es decir, dentro del mismo grupo de personas que forman parte de la misma cultura hay opiniones encontradas.
No creo que el concurso deba eliminarse, a pesar de que refuerza un estereotipo de belleza tradicional, no siento que le haga daño a una niña de 10 años que está formando y aprendiendo los códigos sociales (entre ellos lo que se entiende por “ser bonita”). Como nos enseñan a los comunicadores en la universidad, los niños no son esponjas que absorben todo los estímulos sin filtro alguno. Sin embargo, creo que una historia contada mil veces de la misma manera aburre. Ahí está, en mi opinión, el problema.
La esencia no ha cambiado desde el primer evento. Hola mundo, esta es la mujer más bella de todas, mírenla, aplaudan y celebren. ¿Y las demás? No, no, las demás no, cállate. ¿Por qué cuando le dices a tu flaca, para mí eres más linda que la Miss Universo te mira con cara de…sí huevón, claro? ¿Por qué ese debe ser el código de belleza más transmitido a nivel mundial? (nunca he visto en TNT Miss Qatar). Leí un poco las bases del concurso y claramente dice que no hay peso mínimo ni máximo para participar (así que si el gimnasio no te funcionó y todavía tu pantalón del año pasado no te entra, no llores, podrías ser Miss Universo…según las reglas).
Es decir, el evento no trata de discriminar ningún tipo de figura femenina, en teoría. Pero sigue siendo una elección de unos cuantos para que muchos la acepten tal cual. Sin embargo no está haciendo nada ilegal, Miss Universo es una franquicia particular, con reglas y estatutos propios (dato curioso: no pueden participar las que hayan estado embarazadas o que sean mayores a 27 años o hayan estado casadas, no entiendo por qué. Hola, sí, vengo a participar, ¿Dónde puedo dejar a mi hijo? ¿Tienen guardería?. DESCALIFICADA!!!!).
Lo que no me agrada del todo es que sigue siendo un ritual que se niega a aceptar los cambios sociales y estándares de belleza que el ser humano ha ido transformando. Esas chicas están buenazas, sí, nadie lo niega, pero el concepto “la mujer más bella del mundo” es un absoluto que hace 60 años quizá pudiera pasar desapercibido, pero luego de tantas guerras, fracasos ideológicos, y slogans decepcionantes hemos aprendido que lo absoluto y arbitrario no lleva necesariamente a algo bueno. No puede formar parte de un mundo donde una muchacha de 12 años hace apps, hay mujeres presidentas, hay minusválidas en la publicidad y más mujeres leyendo libros que nunca en la historia del hombre (entendiendo hombre como humanidad).
En conclusión. El próximo año también debería haber un Miss Universo (es ya una love mark), solo le haría unos cambios. Hoy el proceso de participación de la gente se restringe a etapas no tan decisivas. Si es la mujer más bella del mundo, sería genial que el mundo esté de acuerdo (o la mayoría de nosotros) con un voto digital.
Pero bueno, eso es lo que te quería contar hoy. Dentro de una tierra cada vez más plana, Miss Universo todavía sigue siendo un emisor de un mensaje hacia un receptor, cuando ahora las mejores experiencias humanas son conversaciones ida y vuelta.
#DigoNomas #MissUniverso #MeQuieroCasarConLaFilipina
Pd. No te hablo del roche que hubo con el presentador mencionando el nombre incorrecto de la ganadora, porque ya todo el mundo habla de eso.