Querida Ana, hoy estuve pensando sobre un par de términos que existen en mi carrera, y siempre se han diferenciado teóricamente, pero creo que tal diferencia ha cambiado un poco. Me explico:
Una de las primeras cosas que te enseñan en las universidades, institutos o talleres sobre publicidad es la diferencia entre el concepto “Propaganda” y “Comunicación comercial”. Se nos dice que para un profesional de la publicidad usar la palabra propaganda para referirse a una campaña de comunicación comercial es un error inaceptable, casi un pecado, una razón para ser rechazado por la comunidad publicitaria mundial hasta que se acabe la botella de aceite, incluso después.
Pero, a riesgo de ser vetado hasta el fin de los tiempos por mis colegas, considero que tales términos se pueden diferenciar en la teoría, pero en las prácticas actuales de la carrera, la línea es cada vez más difusa. Cambia de canal está dando propaganda, es lo que nuestros padres y hermanos dicen diariamente, hoy quizá digan, esta propaganda me aparece cada vez que intento ver un video en youtube. No creo que estén equivocados, no creo que estén equivocados aquellos publicistas que se refieran a una campaña usando el término propaganda. Y ahora explicaré por qué, reserva tu odio unas líneas más.

Recordemos que luego de la Primera Guerra Mundial (o la gran guerra como se le conoció entonces) Alemania quedó como uno de los grandes perdedores. El país terminó quebrado, emocional y económicamente. Millones de viudas, sobrevivientes sin empleo, inflación, hambre y demás problemas sociales. Se necesitó mucho para recuperar estabilidad en todos esos aspectos. El elemento principal usado para tal objetivo fue la gente, la unión de los alemanes para ser exactos. Pero ¿Cómo convencer a los ciudadanos de que ese era el único camino hacia el cambio? Vendiéndoles la idea de ello. Vendiéndoles un mensaje claro: Alemania necesita de los alemanes hoy más que nunca, unámonos. Precisamente en eso consiste la propaganda, en vender una idea con fines sociales o políticos. En el caso de este póster el objetivo económico era el de conseguir donaciones, pero es una pieza que forma parte de una campaña mucho más grande, una campaña propagandística según el clásico entender del término.
Listo, la propaganda tiene fines ideológicos, políticos, sociales, sirven para vender una postura más que un producto o servicio particular. En este caso los integrantes del partido nacionalsocialista obrero alemán buscaban vender una filosofía: la unión hace la fuerza alemana.
Ahora veamos este spot de hace un par de años de Nike, un muchacho con sobrepeso corre hacia cámara, claramente agotado da pasos cortos, el sudor ha invadido su cuerpo, tiene una camiseta de hacer deporte, no está escapando de algo, no está apurado por llegar a algún lado, su ropa nos dice que está corriendo porque así se lo propuso. Para dramatizar más la escena, la carretera está despejada, no hay casas, autos, personas cerca, podemos decir que por ese lugar no pasa mucha gente con frecuencia, nuestro personaje está completamente solo, el sol está retirándose, es tarde. Nuestro personaje parte de la lejanía y poco a poco va creciendo en tamaño en relación al encuadre, su esfuerzo se va haciendo cada vez más patente, la cámara retrocede lentamente, como apreciando su hazaña. La opinión que tenemos de él ha cambiado, ya no es un punto en el horizonte, o un muchacho que hace ejercicio, es un hombre que lucha contra el único rival que tendrá toda su vida: él mismo. Y un elemento que no tenía el poster nazi, el audio. Pequeños efectos de sonido, ambientales que describen un campo despejado, sus pisadas apuradas pero cansadas, casi arrastra los pies (que llevan puestos zapatillas Nike), y la locución, un hombre que casi nos susurra su diálogo, evitando interrumpir la faena deportiva, una locución cuyo contenido desestabiliza nuestra idea pre concebida de la palabra grandeza. Y ese es el objetivo comunicacional de la pieza. Durante un minuto Nike cuestiona el sentido de la palabra grandeza. Pone sobre la mesa el debate. ¿La grandeza está reservada para unos pocos?
La comunicación comercial tiene como objetivo agregar valor intangible a cualquier producto o servicio que se esté ofertando (De ahí viene la palabra comercial). A lo largo de los años la forma de esta comunicación ha ido variando, pasando por ser netamente informativa, a ir siendo cada vez más persuasiva, pero para persuadir necesitas argumentos, es ahí que nacieron los slogans, copys, bullets en los avisos de prensa, infomerciales, etc. Se necesitaba manejar la información de manera relevante para el consumidor con el fin de que viera un producto más atractivo que otro.
Pero la gente cambia, y la publicidad también. Es así que hubo la necesidad de hacer marcas (marcas, no productos) más atractivas que otras, dejamos de vender (en la comunicación) beneficios y empezamos a vender sensaciones, redujimos el tamaño de los empaques y ensanchamos el titular, las fotos dejaron de ser personas usando el producto y pasaron a ser personas disfrutando de la vida. Yo quiero ser como la chica del comercial, yo quiero que me miren como miran al tipo que aparece en el panel. Identificación, aspiracional, hipérbole, términos que se hicieron más frecuentes en las agencias de publicidad.
Pero el fondo era el mismo, la publicidad cambió porque las personas no son tontas, saben que cuando una aerolínea no les habla de pasajes, sino de recuerdos y experiencias…al fin y al cabo están hablando de pasajes. Entonces pasamos de hacer productos más atractivos que otros a hacer marcas más atractivas que otras y hoy tenemos la necesidad (según mi opinión) de hacer posturas de marcas más atractivas que otras. Una persona que tiene algo interesante que decir sobre la vida es respetada y valorada. Si no me creen entren a twitter. Las personas que tienen cuentas no comerciales han captado seguidores porque usan los 140 caracteres para expresar lo que piensan, lo que sienten frente a la vida, frente a lo que les pasa alrededor. ¿Por qué tienen tantos seguidores? Porque su forma de ver la vida es atractiva. Qué cierto es lo que dices, te voy a retuitear, qué divertido lo que acabas de postear le voy a dar like, jajajaja qué buena!! Toma tu share!
Lo mismo pasa con las marcas. Qué aburrida es una marca que no tiene una postura frente a la vida. Cada categoría se enfrenta a retos y problemas sociales, a un contexto. Si la voz de la marca no tiene algo que decir frente a eso, no es atractiva, pasa desapercibida, quizá es reconocida como una marca valiosa, de productos de gran calidad (según lo que su target entienda por calidad) pero basta con que su competidor levante una bandera con un mensaje valioso y los demás lo seguirán. Entonces hoy no se venden beneficios, no se vende sensaciones, no vendes marcas, vendes una filosofía frente a la vida. Tus consumidores te van a dar ganancias, no los pierdas, pero es mucho mejor que además sean tus seguidores.
Entonces el spot de Nike, de haberse hecho en los 60s habría carecido de presencia de una persona con sobre peso, habría sido un plano cerrado de las zapatillas y el locutor nos habría encandilado con los beneficios de comprarla y correr con ella. En los 90s habría sido un muchacho ágil, corriendo por un busque, saltando piedras en cámara lenta, tomas cerradas de las zapatillas, pero muy pocas, cerrando con un slogan que no habla de los beneficios, sino que nos vende una sensación aspiracional. El 90% de compradores de esa zapatilla no se ven como el que aparece en el spot de esa zapatilla, sin embargo el copy nos diría: Solo hazlo.
Este spot es más sincero (porque las personas son más sinceras), el locutor nos habla en tercera persona, nos cuenta lo equivocado que hemos estado, nos dice que para Nike la grandeza no está reservada para unos pocos. Esa es la idea que nos quiere vender. No hay precio, no hay beneficio diferencial, no hay una sensación aspiracional, no hay slow motion, en la vida real no existe el slow motion maldita sea, hay un muchacho obeso que apenas puede con su aliento, pero que no se rinde. Es una idea lo que se desea vender. Una postura frente a la vida (que es relevante a la categoría del producto y al estilo de vida del consumidor).
Entonces. Es cierto que “propaganda” y “comunicación comercial” nacen de distintos objetivos, y es por eso que en esencia son distintos. Pero si nos detenemos un poco y analizamos las formas, en la práctica hoy se parecen mucho, terminan vendiendo lo mismo: una filosofía. No sé cuánto dinero habrá recaudado la campaña del póster nazi, pero en 1933 Hitler se convierte en canciller con el 43% de los votos. Es decir pudo vender su filosofía a 43% de los alemanes, (el segundo lugar obtuvo 18%).
La propaganda hace latentes sus objetivos, encubre sus intenciones porque el objetivo es conseguir partidarios, votos, firmas, etc. Las marcas no esconden sus objetivos comerciales (pero tampoco los hacen evidentes) pero venden su filosofía con el objetivo de obtener likes, shares, etc. Quizá esa es una diferencia que aún existe y no puedo negar. La propaganda sigue cayendo en el adorno y la exageración. La publicidad es cada día más honesta. (hablo de la publicidad que es más memorable). Pero ambos, propaganda y publicidad hoy se parecen mucho al llevar una bandera por delante. Y las marcas que se comportan acorde a esa filosofía en la práctica tienen más seguidores, y tienen mayores probabilidades (no certeza, probabilidades) de tener mayores consumidores.
Para terminar. En Londres la marca Volvo lanzó un producto que ¡oh vaya! No es un auto. Una pintura vendida en spray se hace visible solo al recibir la luz, con la finalidad de que los ciclistas la usen y sean vistos fácilmente por los conductores durante la noche. Volvo, una marca que nos lleva a pensar en seguridad (valor emocional de la marca) asume como real los problemas que están en relación directa con su categoría: los accidentes de tránsito. En este caso con ciclistas de por medio. Entonces, levanta la bandera, nos cuenta su filosofía: la mejor manera de sobrevivir a un accidente es no tenerlo. Si retrocedemos un poco Volvo nos habla de seguridad, de lo importante que es cuidar la vida de las personas. Yo opino lo mismo Volvo, yo te doy like, yo veo tu video, como lo hicieron casi 7 millones de personas en este caso. Pero la marca no solo se queda en mostrar su bandera y gritar su filosofía a los 4 vientos, actúa. Y ese es el camino por el que transitarán las marcas exitosas en el futuro. Este es un caso especial, en el comercial de Nike al menos el muchacho usaba las zapatillas, en este video no recuerdo haber visto un auto Volvo. Pero ambas piezas publicitarias generaron conversación positiva hacia la marca, porque puso en la mesa su punto de vista y no lo dejó en palabras, sino también en acciones que buscan solucionar un problema. ¿Cómo no seguir a una marca así? Cómo no comprar su ideología, su filosofía. Quizá no tenga dinero para un Volvo, no soy su consumidor, pero te aseguro que soy tu seguidor. Pero si analizamos esta acción por parte de Volvo, nuevamente nos encontramos con un intento por vender una manera de pensar: la regla de convivencia social número 1 es la de proteger la vida humana. Como lo veo, este mensaje tiene menos ingredientes comerciales y un poco más de propagandístico. Pero, lo admito, nacen de entes distintos y tienen objetivos distintos. No estoy preparado para llamar propaganda a una campaña comercial, pero no tengo miedo de afirmar que la diferencia entre ambas se ha hecho más difusa. Quizá en el futuro sean lo mismo.


